Surge de una idea absurda, de algo que la mayoría de las personas hacemos (pero no admitimos): hablarle a alguien que no puede no quiere o no sabe escucharnos, sin que la tengamos enfrente y sin que pueda oírnos.
Da miedo pensar en todas esas conversaciones que se quedan en la mente y que tienen sentido solo para el que las crea... como muchas otras cosas.
Un día, algún día... y probablemente nunca, me pondré a escribirlas todas y haré un libro inmenso repleto de frases deshiladas, de momentos que se escondieron, de recuerdos que no significan más que eso: recuerdos; y algunos ni siquiera, de preguntas que me respondo como se me da la gana... y de mucho que nunca diré.
Hablame de mi, contame que te parezco, acá va uno, el primero...
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