viernes, 10 de julio de 2015

Tocaya

Una pausa, dale, fumemos un último Philip juntas.
Si, queda mucho por hacer... si, si, vestidos, ramos, trajes, rosarios y mesas. Todo eso y más... no te olvides de las medias, las valijas y los berrinches de todos.
Pero ahora vení, tomate un verde, juguemos con el humo del cigarrillo a dibujar cosas que parecían tan lejanas y hoy las tenes en la punta respignada de tu nariz, las ves? Ahí están y son tan reales como el hombre que te va acompañar al altar está noche. El mismo que finalmente le puso cara, voz y cuerpo a esos sueños de niña hecha mujer.
Dale, que le quedan tres pitadas a ese pucho y después seguimos corriendo.
Sabes en que te estas metiendo? Seguro que lo sabes porque vos sos igual a él en esto de compartirte.
Dale, no importan los detalles, no importa los que vienen y van y dimes y diretes.
Sabes, no? Que al final de todo, en el silencio del altar, esto es entre ustedes tres. Entre Dios y ustedes dos hechos uno.
Así que ahora, antes que dejes de ser sólo vos, fumemos un pucho, amiga y juguemos con el humo como si todo esto fuera un sueño más. Que nunca más acertado San Agustín al decir "ama y has lo que quieras".

sábado, 28 de febrero de 2015

Qué linda es cuando duerme, con gesto dulce en los labios; con el semblante tranquilo!
Qué linda es cuando duerme y soy yo quien la cuido! Roles invertidos a lo largo del camino, son un subibaja acompasado que ahora le marca el ritmo. Pero... Qué linda es cuando duerme y yo la miro!
Asi me ha mirado ella cuando era yo solo niño en noches de fiebre y frio. Y asi soy yo quien la miro y ahogo un suspiro.
Qué dulces sombras grises de su pelo entretejido, que entre la almohada y sin ruido se van quedando dormidas y aun asi, no te has rendido!
Qué fragil parece ahora, ella que roble ha sido. Qué silencio reina en la noche, silencio de madre y niño.

Despierta es luz, consejo y abrigo. Despierta, nada la turba! No se abate! No duda!

Qué linda es cuando duerme! Y entre mi mano: la suya y un Rosario de madera va pasando las cuentas, que murmura su secreto al Autor de mis desvelos, a la mano de Padre y hierro. Que comparte Sus dolores con sus mayores amores. Y a mi madre le canta nanas en esta noche oscura.

Duerme.