sábado, 28 de febrero de 2015

Qué linda es cuando duerme, con gesto dulce en los labios; con el semblante tranquilo!
Qué linda es cuando duerme y soy yo quien la cuido! Roles invertidos a lo largo del camino, son un subibaja acompasado que ahora le marca el ritmo. Pero... Qué linda es cuando duerme y yo la miro!
Asi me ha mirado ella cuando era yo solo niño en noches de fiebre y frio. Y asi soy yo quien la miro y ahogo un suspiro.
Qué dulces sombras grises de su pelo entretejido, que entre la almohada y sin ruido se van quedando dormidas y aun asi, no te has rendido!
Qué fragil parece ahora, ella que roble ha sido. Qué silencio reina en la noche, silencio de madre y niño.

Despierta es luz, consejo y abrigo. Despierta, nada la turba! No se abate! No duda!

Qué linda es cuando duerme! Y entre mi mano: la suya y un Rosario de madera va pasando las cuentas, que murmura su secreto al Autor de mis desvelos, a la mano de Padre y hierro. Que comparte Sus dolores con sus mayores amores. Y a mi madre le canta nanas en esta noche oscura.

Duerme.