La Vie en Rose y demás yerbas
miércoles, 16 de mayo de 2018
El trabajo se hace pesado a eso de las 12:56 el reloj parece no avanzar... Muy por el contrario siento que retrocede.
Pero todo llega y la hora de almuerzo me encuentra revisando los bolsillos de una mochila que hace poco herede de alguna prima (no me pregunten de quién, tengo más de 50!) En busca de monedas para poder comer... En busca de esa moneda que descuidadamente en tiempo de abundancia, si es que existe tal cosa, haya ido a parar olvidada. Esa moneda salvadora! Dichosa moneda de canción zurdita: quien la rebusca la tiene! Y la cuenta era fácil: sin ella era el hambre... Con ella mitigaba la tarde y engañaba al estómago.
Ah! Si fuera un Mitre de los de antaño estaría más a mano... Yo siempre lo tenía en cuenta.
Y no hay caso che! No aparecía la muy escurridiza y el bolsillo delantero de la mochila heredada se me pareció un instante un abismo inescrutable, tuve miedo de encontrar un pequeño dragón custodiando su tesoro, aferrado a MI moneda dispuesto a escupir fuego por las fauces.
También pensé la opcion más racional que consistía claramente en vaciar la totalidad del contenido del bolso sobre el escritorio de mi jefa al grito de "Dale! Loco!!! tengo hambre!" Esto se estaba convirtiendo en una gesta imperativa, ya ni sabía si tenía más hambre que determinación.
Y estuve apunto de hacerlo cuando note el frío metálico circular con mi dedo meñique y con gesto de Victoria lo enganche entre las manos y de un tirón lo saqué a la luz.
Pero entonces entre sorpresa y asombro me ví mirando a los ojos al Amor de Amores, me encandiló el brillo de un Corazón Sagrado. Me dio vergüenza mi mezquindad, buscando una moneda para comer, como si no hubiera comido en todo el día... Perdiendo la paciencia por un bolsillo oscuro interminable, renegando del reloj. Mientras que El en silencio esperaba ser descubierto.
No era mía la medalla de plata que sostenía en mis manos. Debía ser de alguna prima, pero cual? Ni sabía de dónde había venido la mochila. A quién se la devolvía? Y quién más que yo la necesitaría?
Ya la vei relucir en mi pecho, como una excelente excusa para contar un cuento. Ya la sentía mi consuelo, mi compañero... Cuando mi tía entró por la puerta con la velocidad de alguien q dejo mal estacionado el auto y sabe que la grúa pasa.
Me habló de su yerno internado, de su hija a punto de tener mellizas y las preocupaciones que todo esto generaba.
Estoy segura que fue mi ángel de la guarda, porque por mi no lo hacía, ya te dije, soy mezquina. Le pregunté si reconocía la mochila. "Ah! Si! Te la mandó Vicho" (el marido de mi prima, el mismo que estaba internado).
"Bueno, decile que lo buscan." Contesté con una sonrisa mientras le extendía la medallita.
Y no hace falta que les diga que aunq no se me curó lo mezquina, lo quejosa y lo egoísta, no hay duda que sentí la Gracia Divina.
"...añadidura."
Qué si almorcé? Claro q si!! Yo nunca me quedo sin comer!!
jueves, 3 de mayo de 2018
Tres años cumplió
Con zapatos, zapatillas, alpargatas correr se convierte en deporte (y si es con ojotas deporte extremo) pero no en diversión... Todos sabemos los riesgos de subir a un árbol con las zapatillas puestas un resbalón te puede costarte un porrazo.
Si tuviera los pies encerrados, como me dijo una vez, no sabría donde conviene pisar para no clavarse espinas.
Los zapatos son un invento que nos ponen los pies blanditos y al final duele más andar y dan olor a pata. Como las botas de lluvia, pero ahí es distinto porq a siempre pasa lo mismo, haces berrinche por ponerte las botas y a los 15 minutos de chapotear tenes los pies pringados y queres terminar con la tortura... Como con los pirulines, pero eso ya es otra historia.
La cosa es que tenía los pies libres, y un vestido de princesa, porque su mamá se lo puso y como buena mamá le dijo que ella era una princesa. Y aunque no tenía idea de lo que significaba ser una princesa y menos una de cuento, ella siguió con sus juegos de la forma esperable: esquivando espinas, cantando una canción repetitiva pero con vestido celeste y rosa de raso brillante y moños de tul.
En eso estaba cuando la ví venir salticando y se detuvo en seco cuando me vio, sonrió cuanto le daban sus cachetes, que creanme es mucho y en un gesto completamente torpe e inocente se agarró el vestido desde los talones y levantándolo hasta las rodillas improviso una reverencia al grito de "soy una princesa!! Mira! No tengo zapatos!" Como si no tenerlos fuera condición fundamental para ser de la realeza, como si por tenerlos ya no tuviera que proclamar su trono. Y sobretodo como si esperará mi aprobación.
Se vengó a su modo de mi insurrecta carcajada y retomando carrera se me colgó del cuello haciéndome caer de traste y me estampó un beso.
Ahí tendida en el piso por la cariñosa estampida entendí dos cosas, la primera es que ella nunca se creyó princesa, sabe que no lo es, sabe que todo esto es parte de jugar a ser otra cosa por un rato, que el trato que merece no lo gana su vestido y la segunda... Bueno, ahora andamos descalzas las dos con los pies sobre la tierra y el corazón en el cielo. Devolviendo besos a los que se burlan de los pies desnudos.
Y creo que en realidad en eso radica la realeza.
lunes, 23 de enero de 2017
Puente sobre el Río
Como se puede ser?
Un puente comunica ciudades, une caminos, saltea rios, en un puente la gente pasa y sigue... Tal vez algun q otro paseante se detiene a observar su exquisita arquitectura y comenta admirado el buen trabajo de conservación y restauracion que ha hecho el último gobierno de turno.
Pescadores y perros se detienen en él si este cruza sobre un rio para tentar su suerte y tal vez llevarse a casa una mojarrita. El agua que corre en contante movimiento da contraste a la impasible y contundente existencia del puente. Le da razon de ser, nunca es el mismo rio pero siempre es el mismo puente.
Entonces como se puede ser un puente? Me descubri pensando en esto sentada a orillas del rio y descubri que ese rio no vio a Liniers desembarcar para la grandiosa reconquista de Buenos Aires, ese rio no salpico a mi hermano llegando en último lugar en la unica competencia de remo que corrio, ni siquiera es el mismo rio que unos dias atras me vio llorar en silencio. Pero ese puente sí. Es.
Es un paso y una union. Es indispensable para llegar a destino, es manso y tranquilo, facil de atravesar, sin él mi casa no existiria porque estoy rodeada de ríos en una isla.
Pero no soy una isla. Soy un puente y nadie se detiene en un puente mas que el tiempo necesario para admirar el rio u otear la orilla. Un puente no es destino, no es hogar ni siquiera para el vagabundo que busca asilo bajo sus arcos; porque el vagabundo no tiene hogar su patria es el mundo, y un puente como cualquier otro es refugió de tormenta y después seguir.
Pero no hay que confundir, uno es lo que es y lo que construye. Yo me hice puente esperando unir orillas como la costura de un cirujano y he dejado tantas cicatricez en mis pilares tratando de unir lo que está separado que empece a resignarme en mi condicion. Resignación feliz y calma esperando al proximo pescador o a aquellos enamorados que se detengan a mirar desde mi perspectiva el atardecer mientras el rio sigue corriendo. Quien sabe algun día el vagabundo cansado finalmente descanse en este puente.
Pero... Quien formaría su hogar bajo su amparo?
viernes, 10 de julio de 2015
Tocaya
Una pausa, dale, fumemos un último Philip juntas.
Si, queda mucho por hacer... si, si, vestidos, ramos, trajes, rosarios y mesas. Todo eso y más... no te olvides de las medias, las valijas y los berrinches de todos.
Pero ahora vení, tomate un verde, juguemos con el humo del cigarrillo a dibujar cosas que parecían tan lejanas y hoy las tenes en la punta respignada de tu nariz, las ves? Ahí están y son tan reales como el hombre que te va acompañar al altar está noche. El mismo que finalmente le puso cara, voz y cuerpo a esos sueños de niña hecha mujer.
Dale, que le quedan tres pitadas a ese pucho y después seguimos corriendo.
Sabes en que te estas metiendo? Seguro que lo sabes porque vos sos igual a él en esto de compartirte.
Dale, no importan los detalles, no importa los que vienen y van y dimes y diretes.
Sabes, no? Que al final de todo, en el silencio del altar, esto es entre ustedes tres. Entre Dios y ustedes dos hechos uno.
Así que ahora, antes que dejes de ser sólo vos, fumemos un pucho, amiga y juguemos con el humo como si todo esto fuera un sueño más. Que nunca más acertado San Agustín al decir "ama y has lo que quieras".
sábado, 28 de febrero de 2015
Qué linda es cuando duerme y soy yo quien la cuido! Roles invertidos a lo largo del camino, son un subibaja acompasado que ahora le marca el ritmo. Pero... Qué linda es cuando duerme y yo la miro!
Asi me ha mirado ella cuando era yo solo niño en noches de fiebre y frio. Y asi soy yo quien la miro y ahogo un suspiro.
Qué dulces sombras grises de su pelo entretejido, que entre la almohada y sin ruido se van quedando dormidas y aun asi, no te has rendido!
Qué fragil parece ahora, ella que roble ha sido. Qué silencio reina en la noche, silencio de madre y niño.
Despierta es luz, consejo y abrigo. Despierta, nada la turba! No se abate! No duda!
Qué linda es cuando duerme! Y entre mi mano: la suya y un Rosario de madera va pasando las cuentas, que murmura su secreto al Autor de mis desvelos, a la mano de Padre y hierro. Que comparte Sus dolores con sus mayores amores. Y a mi madre le canta nanas en esta noche oscura.
Duerme.
jueves, 17 de abril de 2014
Madera y cobre
Dentro de este cofre guardo cartas que datan de tiempos anti-siberneticos cuando la única forma de comunicarse con un amigo lejano era escribir sobre papel, ensobrar, colocar estampilla, llegar hasta el correo y depositarla... con suerte y mucha impaciencia de quince a veinte días mas tarde llegaba a destino. Algunas de ellas tienen en su remitente un nombre que no se corresponde con el firmante de la carta, eso sucedía cuando no se quería levantar sospechas a los familiares del destinatario sobre el verdadero autor: travesuras e inocencias del amor juvenil.
También conservo postales de viajes que otras personas han hecho, papelitos de caramelos que me regalo un muchacho de ojos verde-miel una tarde entre las sierras, recuerdos de amigos que la vida ha alejad, invitaciones y participaciones: cuando era mas joven a fiestas de quince y ya de más grande a casamientos e incluso entierros... y las cuantas pagas de los servicios de los últimos tres años.
Y entre todos esos recuerdos que son tesoros ocultos y constituyen parte mi oasis; tengo un rincón reservado para mis escritos, se me escapa una leve carcajada: estuve a punto de escribir la palabra poesía y entendí que me quedaba demasiado grande.
Ninguno de estos escritos es digno de un análisis literario profundo: falta métrica, sobra sentimentalismo y tienen una gran ausencia de vocabulario. En definitiva derrochan inexperiencia. No lo dudo: soy una gran critica de mis propias obras, pero estas guardan una nostalgia tan grande, una abundancia de inocencia que logran volver a cautivarme.
Me transporto otra vez a mi adolescencia y me veo sentada en el piso frío de mi cuarto con el cuaderno de matemáticas sobre la cama como escritorio y sin resolver un solo ejercicio empiezo por garabatear un nombre en los margenes de una hoja. Lo garabateo improvisando estilos y sueño con una caminata bajo el sol con ese nombre pronunciado en mis labios, con la dulce sencillez de una niña que ha leído demasiadas novelas de Louisa May Alcott y se ha llegado a convencer a si misma de que algún día el héroe de uno de esos libros pasara a buscarla a la salida del colegio con una flor cortada del cerco del vecino y caminaran regreso a casa, él tomara su mano timidamente y al llegar al portal posara suavemente un beso en sus mejillas.
Suspiro al recordar esa inocencia y me sonrojo al reconocer que muchos años han pasado y ese sueño no ha cambiado. Claro que ya deje la escuela atrás...
A medida que el cuaderno se iba yenando de letras ya no quedaba lugar para las tareas y ejercicios de matemática: hacia falta empezar uno nuevo. En ese momento me encontraba ante una decisión crucial, debía deshacerme del block entero o debía conservar lo importante, lo trascendental? De un tirón y rápidamente, como si no quisiera que mi mano izquierda se enterara de lo que hacia la derecha, arrancaba todas las hojas garabateadas del cuaderno espiralado y arrojaba a la basura lo que no me servía: o sea mis ejercicios de matemática.
Hoy he desempolvado uno de estos escritos:
Mi alma:
Un cuaderno escrito
un poema inconcluso
que solo la muerte dará fin.
Un lienzo blanco
desteñido por el tiempo
y mis tristes pecados.
Borrador de promesas
jamas cumplidas
siempre olvidadas.
Manantial puro
que contaminé con injurias.
Manantial del que ya no beberé.
Mi alma:
No es mucho para Ti,
pero es todo lo que me queda
y la devuelvo a tus pies.
Toda tuya es,
siempre lo fue.
Mi alma,
perdonada ya infinitas veces.
Perdonala Señor una vez más
y por fin hallara paz.
Viernes Santo - 1999
sábado, 29 de marzo de 2014
Roma, Italia 25 – 10 – 2009
Después de instalarnos y recuperar aliento por el viaje en tren, decidimos colgarnos las mochilas al hombro y solo con una botella de agua bien fría y un par de galletitas de agua emprendimos el camino a pie hasta la magnífica Capital del mundo... dos horas y media más tarde con calor, porque aunque ya casi empieza el invierno Roma arde como en sus peores épocas, recargando la botella en fuentes públicas y almorzando solo lo que nos sobrara de nuestro paso por Turín, nos sentíamos tan felices como perdidos… y pensar que realmente todos los caminos conducen a Roma y nosotros fuimos a dar solo con el único que lo hacía pero de una forma zigzagueante.
Desde una de las siete colinas que rodean esta ciudad contemplábamos absortos las montañas sabiendo que era realmente lo único que no cambio y tratábamos de imaginar a Julio Cesar desde su palatino admirándolas también. En silencio, casi sin fuerzas y 2000 años después, tres argentinos nos quedamos sin aliento… unos enanitos comparados con ellas, hormiguitas que quieren creer que forman parte de la historia.
Como estos tres peregrinos, después del Cesar hubo millones, como los mártires del coliseo ninguno... esa sangre, esa sangre que se empapó en esas tierras que le dio vida a Roma que la hizo grande, que la hizo eterna y nosotros, minúsculos seres espiando por las rendijas, tratando de respirar del mismo aire, queriendo escuchar sus oraciones, sus cantos entre los rugidos de las fieras que esperaban darle muere y desmembrarlos hasta que sean lo suficientemente livianitos como para alzar vuelo y llegar a Dios... y otra vez nosotros entre payasos, que disfrazados de romanos de antes pero con zapatillas "all star" quieren venderme una foto con ellos y así profanar esa sangre... esa bendita sangre cristiana de los valientes de antaño. Dónde están esos cristianos?? en que catacumba de prejuicios humanos nos encerró el siglo 21? por qué los olvidamos? por qué dejamos de lado ese testimonio silencioso de miles de almas que dan gloria al creador, mientras alrededor suyo sus pares, sus compatriotas... sus familias gritaban como poseídos provocando a las fieras y a veces a los gladiadores para que terminen con sus vidas?
Oh!! Gloriosa muerte!!! Que cobardía, que tibieza de espíritu, si de verdad parece que los escuchara... siento que los veo de rodillas, los brazos en cruz, el alma en gracia conociendo y amando su muerte!!! Gloriosa muerte!!
El alma se acalla… busca el silencio y la ciudad ofrece ruido y miles de calles entrecruzadas e inescrutables, calles que se mezclan, que se funden... y en esas calles mas de 200 iglesias cobijan al Salvador, solo en ellas el exterior se queda donde está y uno vuelve a respirar la fe, en ellas los restos de los grandes Santos descansan en paz, reliquias y arte se esconden en ellas y se vuelven magnificas. Esas Iglesias de Roma que guardan secretos nos inundan de fe... pero solo una de ellas tiene una cunita, una cunita ahora guardada en cajita de oro, pero antes... ay!! Antes, hace más de dos siglos, esa cunita la improvisaron las manos fuertes de San José y esa cunita de madera simple y fría sostuvo el cuerpito del Niño Dios. Y pensar que fue el primer leño en el que se poso Su cuerpo, un leño de amor y Su Madre en ese momento, en que pensaba?? Habrá pensado en aquel otro leño?? En aquel otro de dolor, de redención? Seguro que sí. Y ese Niño?? Ese Niño bonito que la andaba adivinando su pesar, casi como para tranquilizarla en esa cunita chiquita, de madera y fría se quedo dormido... mientras afuera se escuchaba "Gloria in excélsis Deo" en canon por los ángeles… el ruido vuelve y caigo en la cuenta de que no estoy en Belén, no es Navidad y ya no hay ángeles o por lo menos no los puedo escuchar: esa cuna ahora está rodeada de ojos curiosos que no saben ni siquiera que está ahí... Porque en Santa María la Maggiore no hay cartel que indique la excelencia de lo que guarda ese cofre... y creo que es mejor así, El siempre se esconde... y yo quisiera que se escondiera siempre dentro mío.
Dejamos atrás Santa María y nuestros pies nos llevan hasta la Nueva Vía Appia y por ella nos alejamos sin mucho rumbo, la noche va cubriendo nuestros pasos y la luz de las calles se vuelve dorada… finalmente nos reconocimos perdidos y decidimos retomar el camino de vuelta… porque el hecho de que todo conduzca a Roma hace más difícil la ida a cualquier otro lugar.
El Tiber zigzagueante y la noche ya entrada, cálida de otoño, las hojas de los arboles nos dan un colchón húmedo sobre el cual caminar... la ciudad parece de fuego. Por la orilla del rio buscamos a San Pedro... buscamos la Fe... estamos cansados, tenemos hambre, todo lo que comimos durante el día fueron algunas galletitas agua, todo lo que nos espera son mas galletitas de agua y un largo regreso al hotel…
Alzamos los ojos todo en rededor duerme solo se escuchan las hojas bajo nuestros pies y nuestra respiración; la ciudad del Vaticano solo está a unos cuantos metros.. Entramos en otro país, en los dominios de otro rey: del puente al cielo. Majestuosa, imponente y siempre reinante la cúpula de San Pietro parece alejarse más y más a cada paso que caminamos, parece dormir entre luces doradas guardada por las doce estatuas de los santos apóstoles y la imagen reinante de Nuestro Señor resucitado y otra vez nos volvemos chiquitos… otra vez sentimos el peso de la tradición en nuestras sangres. Ninguno habla, nadie se atreve a romper este silencio que da calor al alma… en ese mismo lugar lleno de fe se siente la lucha entre el que no quiso servir y el que con su espada de verdad lo venció. Se siente el acecho, se siente y duele… la poca gente en la calle parece estar ajena a esa lucha, batalla que tendrá fin solo cuando Aquel al que crucificaron baje de nuevo de los cielos a juzgar a los vivos y a los muertos.
El aire se vuelve denso, el silencio agobiante, la sangre espesa y los parpados pesados, ya es hora de volver, de descansar los ojos y la mente para seguir sobre los pasos de tanta historia, tan nuestra, tan eterna como la misma Roma. Mañana será otro día y Dios dirá!

